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SOCIEDAD Y DERECHOS HUMANOS

“LAGOMARSINO ES TOM CRUISE”

09/08/2016

Consideraciones sobre el Caso Nisman. Una visión arriesgada. Un día se murió Nisman, al fiscal que atendía en la causa Amia lo mataron, por acción directa o sutil, no hay dudas. Si bien existe la posibilidad del suicidio, las pruebas recogidas en su departamento desorientan a más de uno. Ahora bien, hay alguien que suele tener todas las respuestas y sabe. La aparición de Elisa Carrió, una vez más, simplifica todo: “a Nisman lo mataron, entraron por la ventana del baño, fue un comando venezolano-iraní”. Parece probable, Nisman vivía en el piso setecientos treinta y ocho, ala al río, de una de las torres Le Parc. Sin embargo, no son muchas las personas capaces de semejante proeza.

Por Álvaro Guarnaccia

A los pocos  días, la hipótesis del suicidio se desmorona, las pericias involucran al técnico en computación, Diego Lagomarsino. Carrió reafirma su idea y se lanza en busca de justicia. Quienes conocen el trabajo de los agentes de inteligencia – dice, la entonces diputada- sabe que nunca salen de su casa sin un experto en comunicaciones”. Al mismo tiempo, porque no se trata de una operación de esas que suelen hacerse en el medio de todo, comienza a develarse la participación de los servicios secretos de los países más poderosos del mundo. La conspiración reúne a varios de los mejores especialistas: CIA-FBI-MOSSAD. Aparece el nombre y el rostro difuso de un tal Jaime Stiuso. A esta altura ya nadie duda sobre quiénes son los buenos.   

Según pasan las horas, la investigación comienza a brindar los primeros datos con algún tipo de rigor científico. Aun así, se describe una escena plagada de interrogantes y particularmente rica en escuchas ilegales, hackers, conspiración, falopa, prostitución y muerte. Falopa, prostitución y muerte hubo siempre, es cierto. Lo curioso es que por esos circuitos tan divertidos se mueva un fiscal de la nación. De acá para allá, de embajada en embajada, en una sucesión fantástica de cócteles, tarjetas de presentación, viajes, amigos poderosos y secretarías de inteligencia. Ese es el derrotero de un hombre increíble, un patriota que nunca se pregunta cuáles eran las posibilidades de salir indemne de un círculo de amistades como ese. ¿Dónde estaban los padres de esa criatura?

Dentro de este panorama, existen sobradas pruebas de la visita de Tom Cruise a la Argentina en el año dos mil trece. Los noticieros registran su llegada y paseos por la ciudad. Solo permaneció treinta y seis horas en Buenos Aires. La versión de Carrió comienza a cobrar sentido. Jaime Stiusso, el Lee Harvey Osvald argentino, asegura que se habría entrevistado con la señora presidenta de la Nación, Cristina Fernandez de Kirchner, en la Casa Rosada. El plan original trataba sobre cómo eliminar a Sergio Massa, luego resultó no ser necesario. 

Algunos se llenan la boca hablando de lo vergonzoso, si es que fuera cierto, de tener que recurrir a mano de obra extranjera teniendo tanta gente capacitada en el país. La única forma de mitigar la indignación es apelar a la figura del personaje en cuestión, un hombre extraordinario, una verdadera estrella imperial. Nisman, gritan unos…Tom Cruise se apuran a responder desde la SIDE. De nuevo, la intensidad del trabajo reclamaba una nueva conciencia, un nuevo espacio espiritual. La cienciología parece ser la llave, eso y el reciente estreno de la última Misión Imposible, donde Tom asciende al piso más alto de las torres Petronas por la ventana del living. Estaban dispuestos a todo, ya nada podría detenerlos. Claro que no contaban con la sagacidad de Elisa Carrió. 

 

 

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