Noticias

DESDE LA ESQUINA

ÉTICA, MORAL Y EDUCACIÓN EN TIEMPOS NEOLIBERALES (PRIMERA ENTREGA)

02/08/2016

Vivimos un tránsito de época civilizatoria entre la modernidad y la posmodernidad donde el presupuesto de “progreso” que Occidente creía inevitable por derechas e izquierdas se encuentra en crisis.

 
Por David Acuña 

"Las crisis argentinas son primero ontológicas,

después éticas, políticas, epistemológicas,

y recién por último, económicas"

FERMIN CHAVEZ

El punto gravitatorio del poder geopolítico Noratlántico se está desplazando hacia el Pacífico. Es lógico entonces, que la educación, con sus contenidos éticos y morales, también entre en crisis y revea los pilares que pensaba inamovibles. Porque la educación en el sistema capitalista fue pensada, y nos ha hecho pensar desde el vamos, que su rol es incluir, su rol es formar buenos ciudadanos, su rol es darnos los saberes necesarios para el correcto desenvolvimiento social. ¿Pero es así?

La educación, en todos sus ámbitos y formas, cumple un rol fundamental en los procesos de sociabilización. Como la religión, como la política, es parte del dispositivo de construcción de poder en las relaciones sociales. Y en ese sentido, sirve tanto para liberar como para alienar; incentivar protagonismos o generar conformismos; sembrar la semilla de la crítica o la de mantener el status quo; en fin: ser parte de una praxis liberadora o de sacralización del sistema de opresión y dominación. ¿Pero es posible educar para la liberación dentro de un sistema de opresión?

Para muestras sólo hace falta un botón. Décadas de socialismo real en la URSS no fueron suficientes con todos sus avances científicos, con su calidad educativa y mejoramientos sociales para que hoy impere la ética individualista del capital. Y sin ir más lejos, en nuestra Sudamérica, pareciera que una década de gobiernos populares con objetivos de redistribución más equitativa de la riqueza, no fueron acompañados por una profunda transformación de los valores éticos y morales de la base social que les dieron legitimidad. Nuevamente, en toda la Región, la avanzada conservadora retoma el control de los gobiernos y vuelve a bregar y recordarnos que el individualismo, la meritocracia y el sálvese quien pueda no han dejado de estar en el menú.

Entonces, ¿es una cuestión de contenidos educativos, de valores, de ética? O, ¿de quién los imparte?

En la vida cotidiana todos nos topamos con actitudes personales o sociales que nos interpelan o nos son disruptivas de lo que consideramos “el deber ser correcto”, y en más de una ocasión lo indilgamos a una “falta de educación” por quien comete el acto, o simplemente solemos decir “aquí hay un problema ético” o “un problema moral”. Y es así que se emite un juicio de valor sobre alguna práctica personal o social.

En la vida cotidiana, ética y moral pueden sonar como sinónimos, pero no lo son. La ética, es la parte del oficio filosófico que versa sobre las concepciones de fondo, principios y valores que orientan a los individuos y sus sociedades. Una persona es ética cuando se orienta por principios y convicciones. Decimos entonces que tiene carácter y es recta.

La moral, por otro lado, forma parte de la vida concreta. Trata de la práctica real de las personas que se expresan por costumbres, hábitos y valores aceptados. Una persona es moral cuando obra conforme a las costumbres y valores establecidos que, eventualmente, pueden ser cuestionados por la ética. Una persona puede ser moral (sigue las costumbres) pero no necesariamente ética (obedece a principios).

Estas definiciones, aunque útiles, son abstractas porque no muestran el proceso, cómo surgen efectivamente la ética y la moral.

Los antiguos griegos, para pensar la cuestión desde Occidente mismo, siempre partían de una experiencia básica para reflexionar sobre el conjunto de las relaciones sociales y de éstas con su medio físico; partían de observar a la comunidad, sobre dónde y cómo vivían. Ésta, era la “morada”, el “ethos” (pronunciando la “e” larga en griego, “eeethos”). Pero para que la morada fuera tal tenía que estar organizada como los cuartos de una vivienda, y el espacio de las personas (relaciones de los moradores entre sí y con sus vecinos) según reglas, principios y criterios acordados para que todo fuera deseablemente armónico. Todo esto daba el carácter de la morada y de los moradores. Los griegos llamaron a esto “ethos”. Esto es la ética, el carácter ético de las personas.

Pero además, en la morada, los moradores que la habitan tienen costumbres, maneras de ser en las reuniones, formas de amar, modos de relacionarse, instancias de cooperación, de enfrentamiento, de expresar enojos. A estas cuestiones los griegos también lo llamaron “ethos” (pero con “e” cortita). Esto es la moral, la postura moral de cada persona.

De esta forma, esas costumbres (moral) formaban el carácter (ética) de las personas. Desde entonces, desde los antiguos griegos, pasando por los medievalistas, hasta el psicoanálisis, o hasta Sarmiento, Marx y Perón, todos de alguna manera se han ocupado de las cuestiones morales y éticas. Pero sobre todo, cómo transmitirlas: la educación.

Entonces, ¿cuáles son la ética y la moral vigentes hoy? Las del capitalismo.

Su ética ordena: “acumula más con menos inversión y en el menor tiempo posible, maximiza ganancias como sea”.

Su moral concreta ordena: “emplea la menor cantidad de gente posible, paga menos salarios e impuestos y explota mejor la naturaleza”.

No hace falta ser muy imaginativos para darnos cuenta de cómo se ha venido construyendo nuestra casa, nuestra sociedad (ethos), qué costumbres (moral/ethos) tiene, y qué caracteres (ethos/moral) igualmente conflictivos reproduce (educa y enseña) de generación en generación. ¿Sería todavía humana y benéfica para la vida? Aquí está la razón de la grave crisis actual.

 

lanegradelsur.com.ar // info@negradelsur.com / suscripcion@negradelsur.com - Todos los derechos reservados - Sitio web creado por Ariel Tomás.