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ALEXANDRE ROIG PRESENTÓ SU LIBRO EN LA FEMPINRA

05/08/2017

En una actividad organizada por la Asociación del Personal de Economía y Hacienda (APEH), el Dr. Alexandre Roig presentó su libro La moneda imposible, editado por Fondo de Cultura Económica. El evento tuvo lugar el pasado miércoles en la sede de la Federación Marítima Portuaria y de la Industria Naval de la República Argentina (FeMPINRA), y se produjo en el marco de un ciclo de charlas y debates que está impulsando el gremio de los trabajadores del Ministerio de Hacienda de la Nación.

Por el "Chino" Beltrán y Mariano Bonilla

Con una gran convocatoria a compañeras y compañeros de diferentes ámbitos, se desarrollaron entonces las exposiciones de los panelistas invitados. La presentación contó con las intervenciones de Mario Álvarez (Secretario General de APEH), Ángel “Lito” Borello (perteneciente a la Organización Social y Política Los Pibes), Gabriela Olguín (dirigente de la CTEP y presidenta de la Cooperativa de Trabajo El Adoquín), Luis Cáceres (Secretario General de la Unión Obrera Ladrillera de la República Argentina) y por último se produjo la palabra del autor del libro, Alexandre Roig (Decano del Instituto de Altos Estudios Sociales de la UNSAM e investigador del CONICET).

La diversidad en los aportes de cada relato estuvo signada por un denominador común, y este fue la centralidad que se le otorgó a la categoría de “experiencia”. Las distintas vivencias y posicionamientos expuestos por los panelistas convergieron en una idea que es central en el libro: tan sólo los economistas estaban autorizados para pronunciarse sobre la moneda durante la década del 90. La descripción de ese proceso de desautorización vivido en la Argentina hacia todo aquel que no pertenecía al mundo específico de los economistas, llevó al panel a proponer un enfoque en el cual una de las luchas más importantes que hay que dar en la actualidad, tiene que ver con la reautorización del saber por parte de la clase trabajadora. Esa tarea será posible si y sólo si se tienden los puentes necesarios desde la experiencia de quienes día a día nos enfrentamos con el ajuste y la flexibilización laboral. De esta forma la acción política dejaría de ser una resistencia para convertirse en una propuesta concreta y emancipadora desde la práctica misma.   

El primero en exponer fue Mario Álvarez, quien centro su discurso en una fuerte crítica a los economistas, argumentando que las épocas en donde mejor se distribuyeron los ingresos fueron cuando la política estuvo conduciendo a la economía.  Los ejemplos de Miguel Miranda y José Ber Gelbard fueron ejemplos del planteo que llevó a cabo el dirigente sindical. Se refirió a los mitos propios de los discursos de los economistas liberales, y lo citó entonces a Enrique Silberstein en su libro Los Ministros de Economía, un texto del año 1965: “Lo que se está diciendo –concluye tras considerar que la emisión de papel moneda por parte del Estado es la única forma en que los países subdesarrollados pueden crecer-, es que si el Estado no tiene dinero debe dejar de hacer cosas, estancarse, pararse, detenerse o pedir prestado a quienes tienen y que suelen imponer, como condiciones, exigencias que se refieren a la forma en que se devolverá el préstamo y acerca de la forma en que se lo utilizará, de manera tal que se tengan en cuenta los intereses de los prestamistas y no los de la nación”.

Luego fue el turno de Ángel “Lito” Borello, quien no se guardó nada en sus críticas a ideas tales como “el fin de la historia” propuesta por Francis Fukuyama, en un contexto mundial totalmente favorable al capitalismo. Sin embargo, lo que hizo “Lito” fue invertir el enfoque de lo imposible y del fin de la historia, para proponer que el neoliberalismo lo que hizo fue regenerar el sujeto histórico. Resaltó que el libro de Roig es indispensable para analizar lo que pasó durante el último cuarto del Siglo XX. Desde esta perspectiva, el dirigente analizó a la CTEP no como una forma acabada de organización, sino como el origen de lo que se viene. En esa sintonía se refirió a los dichos del Papa Francisco cuando este afirma que el capitalismo no va más, y planteó en ese marco la utopía de que seamos “poetas sociales” ya que otro mundo es posible.

Cuando fue el turno de Gabriela Olguín, no dudo al momento de comenzar su alocución, para ella “los años 90 fueron los años más tristes”. Su experiencia como dirigente en el ámbito de la economía popular, le permitió articular esa “sacralidad” que tuvo la moneda durante la convertibilidad con la noción de modernidad y el culto al individualismo. A su vez, se tomó el tiempo para analizar la persistente desautorización de la que son víctimas los trabajadores de la economía popular, ya que “la CTEP es la institucionalización de los que nunca fuimos considerados, pero que al mismo tiempo nos llaman mafia”. Su aporte fue por demás enriquecedor, porque al relatar gran parte de su trayectoria como trabajadora y como militante, las dificultades que afrontan día a día los trabajadores de la economía popular, fue poniendo en discusión el argumento por el cual la economía y política son consideradas como disciplinas separadas.

Cada uno de los integrantes del panel ha caracterizado a Luis Cáceres como un dirigente que reivindica la economía popular. Mientras le hacía a Roig algún que otro chiste relacionado con el fútbol, el dirigente de Ladrilleros comenzó recordando el engaño discursivo del “salariazo y la revolución productiva”, para continuar describiendo aquellos momentos en donde no se podía criticarse un modelo económico que generaba exclusión. Incluso llegó a recordar que su padre, obrero y peronista, no se cuestionaba la hegemonía del discurso económico. A través de un recorrido a lo largo de su propia experiencia como militante, analizó la modalidad en lo que fue el enfrentamiento al modelo menemista, y que este se dio a través de multiples frentes: organizaciones sociales, merenderos, ahorristas, trabajadores y desocupados. Señala que la experiencia argentina es única cuando relató lo sucedido en Cutral Co y Tartagal, momentos claves para pensar el principio del fin. Caceres concluyó relacionando con la actualidad al problema descrito en el libro de Alexandre Roig, al referirse a quienes son los ganadores y quienes los perdedores en el actual modelo.

El cierre estuvo a cargo del autor del libro, Alexandre Roig, quien ahondó en la potencialidad del libro. Seguramente haya mucho de histórico en el texto, pero tanto los enfoques teóricos propuestos como la actualidad argentina, lo llevaron a comenzar su discurso definiendo al libro como un trabajo de actualidad. Roig sintetizó la idea presente en las exposiciones previas acerca de que los saberes autorizados logran crear categorías que corresponden a la experiencia, y que por tal motivo, es fundamental trazar puentes entre la explotación, el dinero moneda y las finanzas. Según su mirada, no se pueden construir conceptos sin mediaciones, porque no se llegaría a la práctica política. Un eje claro de su exposición fue, entonces, el de pensar las subjetividades desde las resistencias: un mismo individuo que a la vez es trabajador, consumidor y deudor.  

Roig dejó en claro el interés que a él le genera la construcción de una agenda conjunta entre los sindicatos y la moneda o prácticas monetarias. Además, en tanto referente de la economía popular, se adentro en otro de sus temas de investigación: el endeudamiento de los sectores populares. Se negaba desde el sector financiero que los sectores populares estén endeudados, básicamente porque son pobres, y la “escasez” implicaría que no existan excedentes captables. El trabajo empírico marcó lo contrario. Es el caso del Programa Argentina Trabaja, en el cual se registró que el 75% de los trabajadores estaban endeudados, y a una tasa del 94%. Sobre este tema en particular, el autor propone que las lógicas financieras y las lógicas laborales se articulan. No hay síntesis entre ambas lógicas, hay articulaciones, porque ninguna anula a la otra. De nuevo, la resolución implicaría reconectar con la experiencia. La ciencia económica se funda en la escasez, pero la experiencia marca que hubo y sigue habiendo flujos de excedentes que siguen produciendo desigualdades.

Para concluir esta crónica, citaremos tan sólo algunas definiciones que el autor francés expuso sobre el final de la charla: “el valor del trabajo es el poder adquisitivo pero también el nivel de endeudamiento”, y también dijo que “la moneda es expresión de deuda y, al mismo tiempo, define quien vive y quien muere, porque en la moneda está la soberanía”.  

Habrá que mirar al sol de frente.

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