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DANIEL SANTORO Y EL TETRIS TÉTRICO DE COMODORO PY

14/03/2019

La maniobra de proteger al fiscal Carlos Stornelli y al hombre de Clarín, el periodista Daniel Santoro, reunió a los grupos mediáticos que atacan al Juez Alejo Ramos Padilla. También sumó al colegio de abogados de la calle Montevideo, socio estratégico del diario La Nación, que reúne a profesionales de grupos económicos y defensores de genocidas.

Por Rodolfo Yanzón (Abogado DD.HH.)

“Yo no desconfío de Daniel Santoro, pero… “, dijo Alejandro Fantino al salir del Juzgado Federal de Dolores luego de brindar testimonio. A su lado estaba Romina Manguel. Ambos dijeron haber ido para cumplir con su deber, que confiaban en la justicia y que declararon sobre un posible espionaje del que habrían sido objeto.

Otra mirada tuvieron periodistas como Luis Majul, Morales Solá, Kirschbaum, Van der Koy, los Leuco, los Wiñazky, Ruiz Guiñazú y otros -entre los que se encuentran el gerente de noticias de la TV Pública, Néstor Sclauzero, y Ana Gerschenson, al frente de Radio Nacional en los primeros tiempos del macrismo- que firmaron una solicitada defendiendo al hombre de Clarín, diciendo que se trataba de un ataque encabezado por CFK contra un hombre de larga trayectoria, premiado por sus investigaciones, a quien pretenden involucrar en una trama delictiva protagonizada por el “falso abogado Marcelo D’Alessio”, una de las múltiples fuentes de información de Santoro. Dicen que lo que se busca es afectar la “investigación sobre los cuadernos de las coimas” y limitar la libertad de expresión para que la ciudadanía no se informe.

Ninguno de los que defienden a Santoro recordaron aquellas notas en primera página de Clarín, en las que mencionaban cuentas millonarias en el exterior a nombre de Máximo Kirchner y Nilda Garré. Ni Santoro ni Clarín jamás se disculparon ni aclararon el asunto.  

Esos mismos que defienden a Santoro no tuvieron la misma actitud frente al despido de trabajadores de la agencia oficial Telam, ni al cierre de medios de comunicación que no sólo dejaban en la calle a centenares de familias, sino que implicaba un serio cercenamiento a la libertad de información, dado que afectaba de manera directa la diversidad de opiniones.

Hoy vemos cómo desde el grupo Clarín,  La Nación e Infoabe, junto a los medios estatales manejados por el macrismo, mantienen un discurso uniforme en el que el debate de ideas y la multiplicidad de voces están ausentes.

Insisten en la causa o “investigación de los cuadernos” que en realidad son fotocopias, que se sostiene a partir de las declaraciones que en calidad de arrepentidos realizaron ex funcionarios y empresarios vernáculos. El denominador común de esas declaraciones es el método extorsivo utilizado por el fiscal Carlos Stornelli y refrendado por Claudio Bonadío. Se trata de una causa en la que se confirmaron los procesamientos sin tratar seriamente los planteos nulificatorios realizados por distintas defensas y cuyo fin se bailará al compás del triste tango de la nulidad anunciada. Claro, eso sucederá luego de 2019.

Esta causa -cuyo objetivo es llenar los medios de comunicación durante todo 2019 para tratar de dañar no sólo la imagen de CFK sino de todo el arco opositor con posibilidades de eyectar del sillón de Rivadavia al hijo de Franco, y, como contracara, presentar al oficialismo como la honestidad galopando- sólo puede existir con leyes inconstitucionales que permiten el apriete a los detenidos violándoles derechos elementales, a quienes se les exige que acusen a determinadas personas -CFK es casi excluyente- con la promesa de dejarlos en libertad. Días atrás, el fiscal Stornelli, muy suelto de cuerpo, dijo “falta un arrepentido y él sabe que lo estoy esperando”. Un mensaje digno de quien se considera inalcanzable por la ley. (Pequeña digresión: Stornelli fue quien ofreció su “familia importante” para evitar que se le practicase un aborto legal a una niña embarazada como producto de una violación. Un fiscal federal tratando de impedir la aplicación de la ley en perjuicio de una niña, no es un dato menor, pero que, con las últimas noticias, ha pasado injustamente a segundo plano).

Si algo probó la causa de los “cuadernos” es que el poder mediático, Clarín y La Nación, son los grandes ganadores de la pulseada política. Por ellos se inició la investigación, por ellos se la alimentó -incluso con D’Alessio-, ellos son los que apuntalan a los funcionarios encargados de la investigación, ellos exigen un resultado determinado. Y ellos serán, en definitiva, quienes cortarán el bacalao en la economía argentina, dado que han hecho desfilar por el Juzgado de Bonadío a los representantes de los grupos económicos más encumbrados. ¿Cómo no van a presentar a Bonadío y a Stornelli como los campeones de la justicia, si son los pingos ganadores?

Hemos llegado a la situación de que un fiscal retrógrado y un juez de la servilleta menemista son los baluartes del sistema judicial para el oficialismo y los medios que lo sostienen ocultando sus desmanes cotidianos.

Esa situación se agrava si recordamos que más de un centenar de periodistas reciben sobres desde hace años, son la voz de aparatos de inteligencia que juegan su propio juego, extorsionando para rédito propio en no pocas ocasiones. Algo que los firmantes de la solicitada de los “Je suis Santoró” deberían aclarar (además de las notas sobre las cuentas de Máximo y Garré) es la “casualidad” de la maniobra extorsiva de D’Alessio y la publicación de la nota de Santoro, que surge de las escuchas. También deberían aclarar cómo hablan de “operación” contra Santoro cuando fue éste quien presentó a D’Alessio a Stornelli como un tipo confiable con buena información. Stornelli también debería aclararlo, porque es insuficiente que diga que bajó la guardia. Un fiscal federal sabe que los periodistas juegan su juego, muchas veces de la mano de servicios de inteligencia, y que Stornelli diga que guarda respeto por Santoro y que por eso habilitó el encuentro con D´Alessio, como mínimo habla de un hombre que no está en condiciones de seguir siendo fiscal, porque se presta a maniobras turbias. Pero, como dijo el abogado Pablo Slonimsqui, los medios han incorporado magos y, cuando una noticia no gusta, la hacen desaparecer.

En ese contexto, la causa en manos del juez Alejo Ramos Padilla, en la que D’Alessio fue procesado por integrar una asociación ilícita dedicada a la extorsión y al espionaje ilegal y en la que se hallan involucrados Stornelli y Santoro, entre otros, arroja un poco de luz a lo que ya se conocía. Si bien ha sido el mismo Ramos Padilla quien en principio desechó la idea de que Stornelli hubiera exigido un pago de dinero a través de D’Alessio, apuntó a algo más importante, que es el entramado espurio de servicios de inteligencia, abogados, fiscales, jueces, periodistas y políticos, en la que abundan mercachifles como D’Alessio, que no sólo tienen ingreso a los despachos judiciales, sino que son fuentes de operadores como Santoro y presentados como expertos en programas de TV.

Hasta hace días atrás, D’Alessio era un experto en terrorismo y narcotráfico, muy cercano a la ministra Patricia Bullrich y a la diputada Carrió, amigazo entrañable de Santoro y compinche de Stornelli. Hoy, luego de las escuchas y videos conocidos, es sólo un loquito fabulador, militante de La Cámpora (Carrió y su troupe dixit). Los poderosos desechan a sus peones cuando les conviene, es algo que Stornelli y Santoro deberían tener presente.

Ramos Padilla reunió bastante prueba -mucho más que la que Stornelli y Bonadío juntaron en la causa de los “cuadernos”-, consistente en videos, mensajes, llamados telefónicos, documentación. Pues bien, Stornelli no sólo ejerce su derecho de defensa al criticar al juez y hacer distintos planteos. También, una vez más, se arroga el privilegio de no obedecer un mandato legal al no concurrir al llamado a indagatoria. Como recordó el tuitero Herminio, CFK, dos veces elegida por millones, fue llamada a indagatoria en 15 oportunidades, la mayoría de las veces por Bonadío, y no faltó a ninguna. Stornelli, que no fue elegido por nadie y designado mediante rosca política, se niega y no brinda su teléfono para despejar las dudas.

La maniobra de proteger al fiscal y al hombre de Clarín reunió a los grupos mediáticos que atacan a Ramos Padilla diciéndole “agente k” y sosteniendo que, en definitiva, todo esto es motorizado por CFK. Pero también sumó al colegio de abogados de la calle Montevideo, socio estratégico del diario La Nación, que reúne a profesionales de grupos económicos y defensores de genocidas. Como en el Tetris, todo encaja.  

El fiscal federal Federico Delgado dijo al canal de La Nación que en Comodoro Py existe una empresa de aventureros compuesta por políticos, periodistas, servicios de inteligencia, empresarios, jueces y fiscales, que expropiaron la justicia. Agregó que con la causa de los “cuadernos” se tiene una oportunidad de oro. Es una causa en la que se autoincriminaron los hombres más poderosos del país. Si sale bien, es decir con una sentencia creíble, con culpables y/o absueltos, se podrá iniciar un camino de reconciliación del sistema judicial con la sociedad. Pero si la causa fracasa, la crisis será terminal, o deberemos aceptar que la justicia funciona como el viento. Yo soy menos optimista. Creo que el fuero federal debe ser licuado cuanto antes, quitarle poder a unos pocos que desde hace años están viciados con contactos fétidos, muchos de ellos con sobres de por medio. Esa debe ser una tarea que afronte un gobierno interesado en la democracia y en la pluralidad de voces. Y en la honestidad, pero no como slogan de campaña.

(nota publicada en La Tecl@ Eñe)

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