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¿DE QUÉ LADO DE LA MECHA TE ENCONTRÁS?

26/05/2020

Atravesar una situación mundial extraordinaria nos exige ensayar acciones colectivas e individuales en esa misma línea de “extra-ordinarias”, fuera de la norma a la que estábamos acostumbradxs. Se corrió el eje de “la normalidad” como camino recto y sin peso concreto de cuestionamientos, para pensar otros modos y otras formas, otro sendero a ser construido, pavimentado. Están quienes le arrojan barro para que nunca logre hacerse pavimento, y están lxs que contribuyen para que todxs podamos transitarlo. Tiempo de definiciones y de respondernos: ¿Vos, de qué lado de la mecha te encontrás?

Por Mara Fernández Brozzi

No existe verdad infalible que retruque un tiempo no vivido, no sabido, no aprehendido, no conocido. No hay recetas ni manuales que indiquen los cómo, los cuándo, los qué y los por qué están más a la vista y son más sencillos de delimitar.

Salvar una vida. Salvar todas. Salvarnos entre todxs. Que nos duela una muerte, que nos duelan todas, que nos duela el dolor del otro, no como “otredad”, como lejanía omnipresente, sino como un otrx que sufre y que a mí lastima.

La solidaridad en tiempos de Pandemia pasó por diferentes fases, también. La ebullición de los primeros días hizo que algunxs nos pusiésemos más optimistas con la humanidad toda, castillo de cartón que tardó poco tiempo en desmoronarse. De los aplausos a los trabajadorxs de la salud a los escraches en los edificios a esxs mismxs trabajadorxs que se aplaudía, de la utilización compulsiva del hashtag #quedateencasa a ocupar las calles pidiendo por las “libertades individuales”,  de las sonrisas y recetas expuestas en las redes sociales a los carteles que rezan “Plandemia”, de hacerse cargo del privilegio de tener un techo cómodo a ocupar las calles con sus autos de alta gama, saliendo de un barrio privado, exigiendo que quieren caminar. Así de extraño es lo extraordinario, o así de llana es la normalidad que impera, a pesar de la anormalidad que rige.

Transitamos por distintos niveles de realidad: “El pesimismo de la inteligencia, el optimismo de la voluntad”, decía Antonio Gramsci. Línea perfecta que sintetiza los estados que vamos recorriendo, cuando vemos más allá de los que nos pasa como individuos, cuando vemos lo que nos sucede como ciudadanos. Cuando nos vemos como ese engranaje necesario para que ese motor se ponga en marcha. Cuando entendemos que el todo es la suma de las partes,  y que somos, entonces, sólo una pequeñísima parte de ese enorme colectivo que compone una Nación. Pero están aquéllos que aún creen ser más que la suma de las partes. Están quienes aún creen que sus privilegios son el resultado de la mentirosa e inexistente “meritocracia”, y es allí donde pierden de vista la ley y el castigo, es allí donde se olvidan rápido de quién los atiende en una clínica o un hospital, quién les paga en el mostrador de un banco, quién lxs atiende en un supermercado, quién limpia sus casas, quién corta su césped, quién arregla sus uñas, quién tiñe su pelo, quién gobierna su país. Se olvidan de todos centrándose en ellxs, así, encerrados, más allá de la pandemia. Encriptados en sus lujos y sus odios de clase, entabicados en sus comodidades, sin ver más que ese ombligo minúsculo que eligen para observarse.

La miseria sale a flote, ocupa alguna parte de la superficie, pero no toda. Están lxs del otro lado de la mecha, lxs que siguen poniéndose la Patria al hombro ayudando al que más lo necesita, en las ollas populares de los barrios más humildes, en los recorridos midiendo la fiebre y repartiendo productos de limpieza, entre lxs que llevan el libro en mano a esx niñx que no tiene conexión a internet, entre quienes a pesar del riesgo se acercan a las trincheras donde están lxs que corren más peligro, del otro lado de los muros, y de este lado de los muros. En ambos está la realidad. Están lxs que no se quedan atrapados en las consignas, sino que las hacen carne en ese hacer inclaudicable, y nos salvan.

“Son los sueños, todavía, los que tiran de la gente”. Y con sólo mirar ambos lados vamos a darnos cuenta quiénes empujan a la pesadilla y quiénes no.

De este lado te esperamos, hay lugar para Todxs. Porque es con Todxs adentro, incluyendo al otrx, cuidando al otrx, salvando al otrx.

No hay más espacio para mezquindades, para chiquitajes que sólo saben restar. No hay más aire para usureras intenciones, ni para egoísmos predominantes. No hay más instancias para cálculos vacíos sin nombres propios, para ecuaciones que dejan por fuera de los mapas a lxs nuestrxs. No hay más recetas que vacían las panzas de lxs que tienen hambre, ni más teorías del derrame que te lleven a rezar que algo te toque, cuando nada te ha salpicado. No hay más desidia. No hay más olvido!

#NadieSeSalvaSolx

 

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