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Foto de: Manuela Carnelli (Colectivo Fotográfico La Negra del Sur)

¿DESAPARECIDOS?

19/08/2016

El reconocido fotógrafo Pablo Ortiz Monasterio, ha llegado desde México para participar del XIX Encuentro del Festival de la Luz. Se trata  de un evento de relevancia internacional que presenta 110 muestras, de más de 300 autores provenientes de 26 países.

En esta ocasión el artista mexicano nos acerca un conjunto de fotografías que integran el libro “¿Desaparecidos?”.La Negra del Sur conversó con él.

Negra del Sur: Teniendo en cuenta que la propuesta curatorial para este festival fue “Rastros de irrealidad” ¿desde qué lugar vincula la idea de irrealidad con la desaparición de los 43 jóvenes estudiantes?

 

Pablo Ortiz Monasterio: La urgencia era hablar de la desaparición de estos estudiantes. Me preguntaba cómo es posible que en esta época después de todas las dictaduras latinoamericanas, de repente  desaparezcan nuevamente 43 estudiantes en el Estado de Guerrero. Aunque nosotros en México no tuvimos ese fenómeno, todo aquello lo vivimos durante los ‘80 y ‘90 con las exhumaciones, e incorporamos la conciencia de que eso no puede volver a suceder.

Me parecía que Argentina era una plataforma en donde este trabajo iba a tener impacto, un cierto eco que posibilitaba hablar y discutir.

Por lo tanto, el tema de “la irrealidad” fue una excusa. Había una urgencia política de hablar de esto y darle difusión, porque por supuesto en México ha tenido impacto, pero que se exponga en el extranjero repercute, amplifica las voces.

 

NDS:¿Cómo se fueron construyendo estas imágenes, durante el proceso de realización hasta llegar finalmente a “¿Desaparecidos?”

 

POM:Cuando me entero de la noticia tomo conciencia de la gravedad. Entonces decidí que sería interesante hacer un trabajo y vincularme a la memoria colectiva junto con muchas otras voces, porque me parecía dramático.

Voy a la calle, a las manifestaciones, visito Ayotzinapa y empiezo a documentar.

En paralelo observo que hay muchos interrogantes  que están  saliendo a la luz porque dos días después está toda la prensa internacional, los cuadros policíacos y la investigación del Estado, y que para documentar eso ya hay muchos fotógrafos, de prensa sobre todo.

En ese proceso empiezo a pensar por qué, si yo ni los conocía, estoy tan agraviado. Por qué  estoy tan angustiado. Decido entonces utilizarme a mí mismo como referencia, como instrumento para ver cómo repercuten, cómo vibran las circunstancias.

En lugar de irme a la calle y hablar de lo que le sucede a los otros, miro hacia adentro y decido buscar en mi archivo imágenes que de alguna manera vibren en paralelo, donde hay violencia, donde hay muerte, donde hay tristeza, donde hay soledad.

Elijo por ejemplo aquella foto donde hay unos pelos tirados, porque tiene ese eco del holocausto, con los restos humanos. Otra es una foto de archivo que tomé en los EEUU, de un tipo con una enfermedad, un tumor enorme. Y es que eso es lo que tenemos, una enfermedad,  que no es un problema solamente de Guerrero, es una enfermedad que se nos metió a todos en el país.

Empiezo a reflexionar también en el número 43 y lo que simbólicamente es ya no solamente para los padres de los desaparecidos o ahí en la zona, sino para el país entero.

Son muchos 43. Mi primera respuesta fue enumerar sobre las fotos: 1, 2, 3…7, 14, 18…43, y como ya casi no escribimos porque ahora no se usa la caligrafía, era una manera de acentuar “son muchos” o sea, es una barbaridad muy grande.

Durante esta investigación también aprendo a detectar.

Un día en Oaxaca vi un 43 pintado en la pared. Estaba en un mercado donde venden vasos de licuados. Decido meter en el cuadro los vasos porque además de que están  guapos pienso, por ahí son 43. No me detengo a contarlos, pero a la hora que hago la foto, son 43. Me empiezo a inquietar a partir de eso. Hay muchas cosas geométricas que he registrado, y cuando fui a hacer otra vez la caligrafía del 1 al 43 los números extrañamente embonaban perfecto.

Finalmente,  no estoy tratando de decir en este proyecto “esto pasó, lo hicieron éstos y estos otros son los buenos”. No. Yo estoy haciendo una pregunta: ¿dónde están?

El objetivo de construir un libro y construirlo con un orden específico, con un poema de David Huerta que es nuestro gran poeta, es incorporarse a la memoria colectiva. En las fotos individuales se pierde el contexto. Aquí yo obligo a darle una lectura.

La muestra es la difusión, pero la obra es el libro, hecho deliberadamente en ese papel pobre, porque a los que mataros son los pobres, los más pobres.

 

NDS:¿Cuál es el lugar que tiene para usted el arte o la belleza, cuando se abordan temas tan horribles y difíciles de comunicar?

 

POM:A mi más que pensar en “Arte” me gusta pensar la fotografía como un lenguaje, y a la belleza como una herramienta. La belleza no es un fin en sí mismo. El asunto de la belleza es, si yo puedo hacer imágenes guapas que te llamen la atención.

Hay una que a mí me gusta, la de los pájaros en el cielo, donde aparecen otra vez los números, 1, 2, 3, hasta el 42, y luego el 43 en blanco... Tiene una atmósfera, una sensación.  Y no estoy poniendo a los cuarenta y tres ahí, sino que estoy aludiendo de una manera más simbólica, más genérica y utilizo esos recursos para decir. Porque en el fondo no te quiero horrorizar sino que quiero conmoverte.

No quise meter evidencia del horror, de partes del cuerpo por ejemplo, me ha tocado cubrir cosas muy fuertes y no quise meter eso.  La fotografía de guerra y todo lo que hemos visto en el siglo XX es tanto y  tan tremendo que anestesia.

 

NDS:Su obra está montada en el ex centro clandestino de detención E.S.M.A., en el cuál funciona actualmente el Museo de La Memoria a las Víctimas del terrorismo de Estado. ¿De qué manera considera que es importante vincular hoy la violencia que ejercen y/o ejercieron los Estados sobre sus pueblos, en América Latina, con sus similitudes y diferencias?

 

POM:El problema de los 30000 desaparecidos aquí en argentina es un tema que nos ha llegado, y por eso también son nuestros esos desaparecidos. Por supuesto que entre los que  desaparecieron aquí en argentina no está mi hermano, como si está el hermano de mi amigo Marcelo Brodsky, pero de alguna manera son nuestros desaparecidos. Por eso la pregunta es ¿cómo es posible que nos vuelva a suceder?

Pero la diferencia, la novedad  que vive México hoy es la de un Estado paralelo que es capaz de corromper  a toda la policía de la ciudad y darles órdenes: - A esos 43 estudiantes, a todos los quiero muertos. Y los otros lo ejecutan.

Ese poder se lo da al narco el mercado norteamericano. Porque actualmente hay 2 millones de nuevos adictos en Estados Unidos. Se hicieron adictos con las pastillas para el dolor derivadas de los opiáceos y recetadas como si nada. Para dar  respuesta a ese problema nacional de salud dijeron “hay que cerrar la llave”. Ahora de esos adictos el 75% están en hospitales porque son señoras clase media del suburbio norteamericano, y se tratan con metadona, como los heroinómanos. Pero una cuarta parte de ellos, el 25% está en las calles comprando heroína. Un gran mercado. En la zona fronteriza de México, territorio precioso, montañoso, muy fértil, crece la amapola. La heroína que está saliendo de ahí es tan potente que no hace falta inyectarla, se puede fumar o inhalar y ya. Lo que ha hecho que tenga un tremendo éxito, un gran negocio.

En los años ‘90 el gobierno mexicano decide hacerle la guerra al narco, y con el apoyo de los gringos sacan al ejército a las calles a hacer trabajo de policías aunque no estaban entrenados para eso. Hoy, a 15 años, el ejercito esta penetrado por el narco. El narco se ha metido en el gobierno y en el ejército y lo ha comprado a través de dinero y violencia.

No podemos decir que es una violencia de Estado como aquí si sucedió, no es un “Estado narco”. Usan los instrumentos del Estado, los cooptan y los tienen a su servicio. Pero son absolutamente regionales, en los estados fronterizos a Estados Unidos.

 

 

*Las exposiciones podrán visitarse en Argentina del 8 de Agosto al 30 de septiembre. De martes a domingo, de 8 a 20hs. 

En el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti. Espacio Memoria Verdad y Justicia. Ex Esma

 

Entrevistó Violeta Cádiz

Fotografió Manuela Carnelli

 

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