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ECONOMÍA POLÍTICA

DESARMANDO LA CAJA NEGRA

01/10/2016

El mundo financiero internacional: una forma particular de dominación y sometimiento orquestada desde las economías más desarrolladas.

Por Mariano Bonilla

El viernes 23 de septiembre, la ex Presidenta Cristina Fernández de Kirchner le envió una carta al Secretario General de la ONU, en la cual destaca el carácter perjudicial de los acuerdos llevados a cabo por el gobierno de Macri con los Fondos Buitre. La ex mandataria comenzó su relato con una reseña histórica acerca de como se fue desarrollando el problema en torno a las deudas soberanas, destacando los avances llevados a cabo por la Argentina en tal sentido durante su gestión y la de su marido, Néstor Kirchner. La carta hace especial énfasis en la ausencia actual de mecanismos internacionales para que los Estados negocien sus reestructuraciones de deuda, de forma tal que no sean entorpecidas por un pequeño grupo de tenedores de títulos soberanos. Por último, CFK le recuerda al titular de la ONU la aprobación de los 9 principios básicos para limitar el accionar de los buitres, e insta a que se conforme un “Marco Legal Multilateral para los Procesos de Reestructuración de Deudas Soberanas”. 

El mundo financiero internacional responde a un esquema sumamente jerarquizado y rígido. Eso que conocemos bajo el nombre de “los mercados”, que se manifiesta como oscuro e indescifrable, no es más que una forma particular de dominación y sometimiento orquestada desde las economías más desarrolladas.

Esto quedó expuesto en la Asamblea General de la ONU en septiembre de 2015, cuando Argentina logró aprobar con una amplia mayoría los 9 principios para limitar el accionar de los Fondos Buitre. Solamente Estados Unidos, Canada, Japón, Alemania, Reino Unido e Israel se opusieron. Estamos hablando de 6 países que hicieron de contrapeso a los 136 que apoyaron esos principios.

El gobierno de Macri se insertó en el mercado de un modo opuesto al que la Argentina venía desarrollando, endeudando al país para pagarles ganancias extraordinarias a los Buitres. Quedó expresada la desigualdad propia del mundo de las finanzas, la lógica del 7% de los acreedores se impuso por encima de la lógica del otro 93% que ya había aceptado las condiciones de reestructuración.

Luego del levantamiento de las medidas cautelares impuestas por el juez de Nueva York, Thomas Griesa, se procedió a un aluvión de emisiones de bonos y títulos (nueva deuda) que al día de la fecha suman u$s 29.767 millones. Los grandes jugadores de las finanzas internacionales (“bookrunners”) como el JP Morgan, el Citigroup o el HSBC fueron algunos de los agentes colocadores. Otra vez la legislación de Nueva York volvió a hacerse presente en esta operatoria, la misma que, paradójicamente, privó a la Argentina de una negociación que contemple los intereses de los 40 millones por sobre el de un puñado de Fondos Buitre (o inversores de “alto riesgo”). Ni los actores que intervienen en la colocación, ni la legislación bajo la cual se emite son detalles menores.

Así son “los mercados”: jerárquicos y rígidos, creadores de desigualdad y por sobre todo demandantes de disciplina. No hay que olvidar que es imperdonable que la Argentina haya entrado en cesación de pagos en 2001 ¿Cómo nos iban a permitir haber declarado el Default y, luego de un proceso de recuperación económica, negociar exitosamente nuestra deuda? ¿Qué ejemplo estaríamos dando? Los mercados financieros están entrelazados con lógicas de confianza y relaciones de fuerza, importa y mucho quien es firme y quien no lo es. Paul Singer, las Agencias Calificadoras de Riesgo, los Bancos de Inversión, son actores firmes y perseverantes. La inserción argentina no podría definirse así bajo ningún concepto. Años de disputa económica, política y simbólica desafiando la arquitectura internacional de las finanzas, para ceder finalmente a un acuerdo perjudicial para el país en pos de generar confianza para conseguir tasas de interés menores para nueva deuda.

No hay razón para afirmar que volvimos a ser un país normal. Uno tiende a pensar que la normalidad era el 93% reestructurado y no el 7% que reclamaba. Sin embargo, esto ya es historia, hoy en día la Argentina es un país más endeudado. El gobierno desea ser amigable a los mercados, ansía mejoras en las notas por parte de las calificadoras para acceder a tasas más bajas. Pero sería erróneo tratar el tema de la deuda y el modo en que nos insertamos en el mundo como hechos aislados. Por el contrario, es necesario integrarlos, considerarlos como un aspecto del ajuste que el pueblo está padeciendo, concretamente: caída del salario real, reducción en las retenciones a las exportaciones, retiro de subsidios estatales, apertura de importaciones y una alarmante fuga de capitales.

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