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LA MÁQUINA A LA OBRERA

17/02/2017

La fábrica textil, ubicada en el parque industrial sobre la ruta provincial 7, a unos 6 km de la capital neuquina, se abrió hace 11 años. El martes 31 de enero, mientras todas las obreras estaban de vacaciones, fueron alertadas por un compañero que estaban vaciando la fábrica.

Por Rocío Barrero (Corresponsal LNDS en Neuquén)

 

Nos comunicamos con Marina, la delegada de la fábrica Textil Neuquén, hace unos días para programar la visita.

-“Vení. Acá vamos a estar”.

Tiene unos 40 años, es delgada, usa una vincha turquesa en la cabeza sosteniendo su pelo. Tiene puesto el delantal azul del laburo, al igual que sus 35 compañeras, con un parche que dice: lucha obrera.

Entramos a la fábrica en medio de un gran aplauso. Claro que no es para nosotros, es para ellas mismas después de un almuerzo comunitario. Uno más en estos casi 15 días de la toma de la fábrica.

Sólo un rato después, una de ella nos dirá entre lágrimas que todos los días se pregunta por qué tiene que almorzar con sus compañeras, teniendo a 2 niños  pequeños en casa esperándola:- “Yo sólo quiero volver a trabajar” se contesta, apretando sus puños hacia su guardapolvo.

La fábrica textil, ubicada en el parque industrial sobre la ruta provincial 7, a unos 6 km de la capital neuquina, se abrió hace 11 años, con la mitad de la inversión otorgada por el gobierno provincial. Lo que empezó con más de 100 empleadas, terminó con 36 en 2016.

36 mujeres confeccionaban, entre otras cosas, la mayoría de la ropa para los empleados estatales.

- “No los vimos venir. Nosotras dejamos los riñones acá, no es justo que estos empresarios se lleven nuestros 11 años así sin más, de un día para otro” cuenta Marina.

El martes 31 de enero, mientras todas las obreras estaban de vacaciones, fueron alertadas por un compañero que estaban vaciando la fábrica. Se fueron llamando de a una, y cuando llegaron, después de los correspondientes procesos judiciales y ante un escribano público, entraron a la fábrica. La imagen que uno se imagina a través de sus relatos es desoladora: cuentan, llorando, que se abrazaron y caminaron una a una al lugar donde todos los días se sentaban a coser, y no había nada. No estaban las máquinas, ni las piezas de ropa, ni las bordadoras. Nada. Solo un galpón vacío.

La manera en que se efectuó el vaciamiento fue tan cobarde como las excusas de sus dueños, los Huerta, bahienses radicados en Neuquén, con contratos millonarios con el estado provincial y reconocidos negocios de alta costura en plena capital neuquina. Mandan a sus abogados las mesas de negociación, a quienes Marina una y otra vez les pide que les recuerden a los Huerta que han dejado a 36 familias en la calle.

Una a una, con una sensibilidad arrolladora, de una u otra manera nos dicen lo mismo: quieren que les devuelvan las máquinas para volver a trabajar.

“-¿Cómo te ves en un par de meses?

-Acá. Cosiendo.”

Ernesto Seguel, subsecretario de trabajo provincial, sostiene que el caso está en manos de la justicia. Otro alto funcionario provincial, les dijo en la cara: “Ya está chicas, abandonen el barco”.  Aún esperan la visita del gobernador Omar Gutiérrez, quien como slogan personal, y en sintonía con la estrecha relación que mantiene con su par nacional (no sólo estrecha en lo personal, sino también en los ajustes económicos que está llevando a cabo), “apuestan siempre al dialogo”.

“-Que Gutiérrez venga. Que nos conozca. Nosotras también somos neuquinas.”

Todas respiran profundo cuando cuentan que ante tanta desidia, se sienten fuertes cuando se acerca la gente para aportar al fondo de huelga.

-“Algunas compañeras lloraban con el tarro en la mano mientras se acercaban a los autos que tocaban bocina. Como con vergüenza, y volvían más tranquilas porque la gente lloraba con ellas. Cada bocinazo o grito que oímos nos da más fuerza. Estamos muy agradecidas con la gente.”

El primer día que decidieron salir a la ruta que pasa frente a la fábrica recaudaron 45 mil pesos.

-¿Por qué crees que la gente se solidariza tanto con ustedes? No ha pasado en otros casos muy similares y cada vez más frecuentes.

-Porque somos mujeres, jefas de familia muchas, y porque lo único que queremos es que nos devuelvan las máquinas para seguir trabajando.”

Las máquinas a las obreras.

 “-¿Cómo pensas que te van a recordar tus hijos cuando les cuentes lo están viviendo acá?

-Como una mujer luchadora. Como una leona.”

Después de afirmarlo una y otra vez, se secan las lágrimas con el puño de sus remeras, y miran a cámara. Con la dignidad intacta. Y contagiosa. Y esperanzadora.

Y así esperamos el 8 de Marzo.

Defendiendo como unas leonas lo que nos hace cada día más fuertes: nuestro trabajo.

 

 

 

 

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