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ECONOMÍA POLÍTICA

LA NUEVA GLOBALIZACIÓN SE LLAMA TISA

26/09/2016

Globalización es el nuevo Imperialismo, o de cómo el poder económico concentrado busca posicionarse para profundizar el saqueo.

 

Por Delfina Rossi y Natalia Tini

El pasado 19 de septiembre, empezó una nueva ronda de negociación del Acuerdo por el Comercio de Servicios (Trade in Services Agreement o TiSA) en Ginebra, que se enmarca en el contexto de  proliferación de acuerdos plurilaterales. Éstos responden al ingreso de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en el 2001, desde ese momento, y debido al crecimiento de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), tanto Estados Unidos como la Unión Europea, empezaron a buscar acuerdos alternativos para continuar con su agenda de libre comercio y bloquear así a China.

 

Desde una posición de fuerza, en 2005, los países en vías de desarrollo dejaron claro que no habría mayor liberalización ni en el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), ni en el de aranceles industriales (NAMA) si los países avanzados seguían obstaculizando el comercio agrícola. Recordemos además que los intentos previos de consolidar un comercio internacional sin límites en el marco de la OMC se encontró con las protestas en Seattle, las que marcaron un punto álgido de descontento público y de enfrentamiento entre los diferentes países. TiSA busca así superar la negociación multilateral estancada dentro de la OMC, donde el tradicional equilibrio entre los países agroexportadores y los de servicios e industriales, que no es más satisfactoria para las economías avanzadas.

 

TiSA fue lanzado en 2013  y está siendo negociado por Estados Unidos, la Unión Europea y otros 22 países[1] que suman más de dos tercios del PBI mundial. Después de que movimientos sociales, agricultores, sindicatos y partidos políticos hayan empezado a oponerse al Acuerdo Transpacífico (Trans-Pacific Partnership) y al Acuerdo Transatlántico (Tran-Atrantic Trade and Investment Partnership) en casi todo el mundo, TiSA aparece como la mejor segunda opción para las corporaciones mundiales. TiSA se conocía a puerta cerrada, y el pasado día jueves 15 de septiembre, WikiLeaks filtro nuevos documentos disponibles, pero poco sabemos de este.

 

TiSA tiene el objetivo final de re-escribir las reglas del comercio mundial y garantizar los derechos de las multinacionales a operar en casi todo el mundo, violando dos cláusulas claves de la OMC: la de la nación más favorecida y la de regulaciones internas, debilitando la soberanía de los estados en aspectos claves para el desarrollo de un país. Los defensores del TISA han declarado abiertamente su frustración por el lento proceso de liberalización de los servicios en la Ronda de Doha y ven el TISA como la forma de avanzar con su agenda de forma secreta, permitiéndose excluir determinados estados y evitando completamente el debate público al respecto.

 

Pero para llevar a cabo esta agenda se está discutiendo la regulación de servicios que forman una parte fundamental de la economía: servicios de transporte (público, de corta, media y larga distancia, taxi), de telecomunicaciones (incluido servicios online), financieros (como tarjetas de crédito y acceso a crédito), servicios públicos (salud, educación, agua, gas, electricidad), servicios culturales, servicios de propiedad intelectual (patentes, conocimientos, innovación), servicios de auditoría, consultaría, así como también servicios profesionales (contadores, abogados, escribanos). Es decir, la regulación de los servicios afectan aspectos fundamentales de nuestras vidas cotidianas, tal y como lo estamos viendo con el tarifazo, por lo que el hecho de que se esté negociando de manera secreta es de por si alarmante.

 

Tal y como indica el Banco Mundial, las empresas de servicios son el 75% de la economía de la UE, el 80% de la economía de Estados Unidos y la mayor parte de muchas otras economías. El volumen del comercio global en servicios fue equivalente al 13% del PBI mundial  en 2015, pero fue del 24% para regiones como la Unión Europea. Es por eso que hay un  gran interés en aumentar el volumen del comercio mundial de servicios, bueno, el gran interés parte de unas pocas multinacionales.

 

De hecho, detrás de TiSA se encuentra el lobby empresarial la Coalición de Industrias de Servicios de Estados Unidos (CSI, por sus siglas en inglés), el cual ha creado un grupo para promover el TISA (teamtisa.org/) apoyado por grandes intereses corporativos como Microsoft, JP Morgan Chase, CHUBB, Deloitte, UPS, FedEx, Google, Verizon, Walmart, Walt Disney, IBM, entre otros. Es decir las principales empresas estadounidenses en temas financieros, comercio digital, distribución y social media. Además TiSA cuenta abiertamente con el apoyo de la Asociación de Mercados Financieros e Industria de Valores de los EE.UU., la Cámara de Comercio de Estados Unidos, la Asociación Estadounidense de Seguros, VISA y Bloomberg Financial Information Services.

 

Como suele suceder en el juego del sistema internacional, en TISA hay ganadores y perdedores. Lógicamente, los ganadores suelen ser los grandes países poderosos que son capaces de hacer valer su poder, las corporaciones multinacionales y los consumidores ricos que pueden permitirse comprar importaciones extranjeras costosas. Y lamentablemente, los trabajadores, son los perdedores, los que tienen que enfrentar la pérdida de empleo, la baja de sus salarios, las pymes locales que se encuentran en desventaja frente a las corporaciones multinacionales.

 

Argentina no está entre los países que negocian TiSA, sin embargo hay dos motivos por los cuales debe preocuparnos: 1) los países de la Alianza del Pacifico –AP (Chile, Colombia, Perú y México), forman parte de TiSA y Argentina es Estado Observador de la AP,  este involucramiento institucional podría tratarse de un primer paso hacia un cambio más radical en la orientación del proceso de inserción mundial de la Argentina. 2) A diferencia del TPP, Argentina pueden entrar a TiSA sin necesidad de modificar la regulación del Mercosur, la cual, a partir de la Decisión 32/00 del Consejo Mercado Común, estipula el compromiso de los socios a negociar en forma conjunta acuerdos de naturaleza comercial con terceros países. Además, cabe destacar que Uruguay empezó a  plantear una flexibilización del Mercosur; esto es que cualquier país del bloque puede proponer un acuerdo de libre comercio a un tercero y aunque los otros países socios se nieguen, se puede, con algunos compromisos adicionales, seguir adelante.

 

TiSA no implican simplemente bajar aranceles comerciales, sino también la liberalización y desregulación de sectores históricamente protegidos como la propiedad intelectual (patentes de medicamentos, semillas, software, etc.), los servicios de interés general (donde quedan incluidos salud, educación, agua), las compras públicas, las telecomunicaciones, el sistema financiero y bancario. Así, se imponen reglas comerciales internacionales por sobre de las regulaciones del derecho civil y comercial argentino, limitando la soberanía nacional y dejando que la normativa que prevalezca sea la de la contraparte más poderosa, en este caso los lobbies de las multinacionales. 

 

Esto desprotege la industria nacional, el campo argentino, la industria agroquímica, las pequeñas y medianas empresas, los profesionales liberales, y los trabajadores tanto autónomos como aquellos en relación de dependencia. Además podría generar costes para la ciudadanía si por ejemplo se sacan del mercado los medicamentos genéricos o se imponen procesos de licitación pública internacional que permitan a multinacionales volver a nuestro país a brindar servicios básicos como agua, luz, telecomunicaciones, etc.

 

TiSA para Argentina además implicaría una degradación de los derechos laborales. Por ejemplo si los servicios que ofrecen multinacionales (via telecentros, por ejemplo) pueden ser cubiertos con trabajadores argentinos pero sin necesariamente cumplir con la regulación laboral argentina, se estaría debilitando nuestro sistema sindical. Así mismo, los servicios prestados en Argentina competirían con proveedores internacionales, lo que pueda llevar por ejemplo a una rápida liberalización del sistema financiero. Además, TiSA supone una amenaza la digitalización de la economía, la seguridad de los datos y la información personal, la protección de los consumidores online. Además TiSA cuestiona que Argentina pueda avanzar en ciencia y tecnología en aspectos claves como medicamentos genéricos, o el desarrollo de  semillas.

 

En el contexto de grandes ganadores y perdedores, el secreto que rodea las negociaciones del TISA es un escándalo, y muy sospechoso. Ahora es el momento de que los sindicatos y la sociedad civil en general rechacen la agenda de las grandes corporaciones y presenten una alternativa real a sus trapicheos.

 

 


[1] Australia, Canadá, Chile, Taipéi, Colombia, Costa Rica, Unión Europea, Hong Kong, Islandia, Israel, Japón, Corea del Sur, Liechtenstein, México, Nueva Zelanda, Noruega, Pakistán, Panamá, Paraguay, Perú, Suiza, Turquía, Estados Unidos.

 

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