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SOCIEDAD Y DERECHOS HUMANOS

LOS JUICIOS NO SE DETIENEN: "CONTRAOFENSIVA"

16/06/2020

Se reanudaron las audiencias por el juicio de lesa humanidad conocido como “Contraofensiva Montonera”, que se desarrolla en el Tribunal Oral Federal N° 4 de General San Martín. La testigo fue Stella Segado, investigadora especialista en archivos y DDHH, quien aportó información imprescindible sobre el funcionamiento de la comunidad de inteligencia durante los años de la última dictadura cívico militar.

Por Lucía Presta

En 1978 Montoneros lanzó la operación que conoció el mundo bajo el nombre “Contraofensiva Estratégica” y sucedió entre 1979 y 1980. Significó, en su mayoría, el retorno de militantes que se habían exiliado del país producto de la represión ilegal y la reorganización de aquellos que aún continuaban en suelo argentino. Uno de los objetivos era el debilitamiento de la dictadura  cívico militar para con esto acelerar su caída, en ese sentido la conducción política de Montoneros evaluó que era fundamental demostrar que la Organización continuaba activa y que luego de lo que se conoció como el repliegue (que significó en muchos casos el exilio de sus militantes), aún era capaz de darle pelea a la máquina represiva y luchar por el retorno de la democracia. A grandes rasgos podemos decir que la Contraofensiva se organizó en dos grupos de militantes divididos en: las “Tropas Especiales de Infantería” destinadas al accionar militar y, las “Tropas Especiales de agitación”, destinadas a la acción política, la organización de los actores que resistían en el territorio, la realización de interferencias a las transmisiones de televisión con proclamas a favor de las huelgas, con mensajes que apelaban a la resistencia y otras tareas de prensa como la publicación del libro “Montoneros, el camino de la liberación”. Si bien no se conoce el número preciso de militantes que participaron en la operación, se estima que fueron entre 500 y 600 personas. En el debate oral que comenzó en abril de 2019, se juzgan hechos que constituyen crímenes de lesa humanidad en perjuicio de 94 víctimas.

Este jueves se reanudó el debate oral. Esta vez fue de manera remota, adaptándose al contexto del aislamiento social y, gracias al siempre organizado grupo de familiares y compañerxs que impulsan la causa, se logró que el Tribunal habilitara la transmisión online de la audiencia. La sala del Tribunal Oral Federal Nº 4 de San Martín ostentó sus sillas, habitualmente ocupadas por les seguidores del juicio, esta vez con las fotografías de aquellos y aquellas militantes, víctimas de los crímenes de Lesa Humanidad que se están investigando. De manera presencial estuvieron tan sólo dos tercios del tribunal, secretarixs y la testigo Stella Segado, investigadora especialista en archivos de DDHH. La tercera jueza presenció vía remota la sesión y el resto de les interesades, lo pudieron seguir desde la transmisión que efectuó La Retaguardia por su canal de YouTube, continuando con la cobertura del proceso judicial que el medio independiente sigue, sin perder audiencia alguna, desde su inicio.

La particularidad de esta fecha fue la declaración de Segado, un testimonio que se prolongó casi siete horas y permitió adentrar al tribunal y a las partes en lo que fue la doctrina de inteligencia vigente entre 1976-1983 y su funcionamiento en el marco de la represión que las FFAA denominaron “lucha contra la subversión”. A pesar de la destrucción masiva de documentos, gracias a un trabajo interdisciplinario prolongado y minucioso, hoy se puede conocer con mayor exactitud las cadenas de mando de aquella estructura militar represiva, a partir de lo encontrado en los reglamentos internos de las Fuerzas Armadas, en sus boletines oficiales e incluso en los legajos del personal. En palabras de Segado “el ciclo de inteligencia no es lineal”, posiblemente por ello fue -y es- tan ardua la tarea de reconstrucción de los archivos que dan cuenta de su funcionamiento.

La Central Nacional de Inteligencia fue uno de los datos más valiosos que aportó Segado durante su exposición. Este órgano creado en 1979 por el Decreto 3401, se conformó para la coordinación de las acciones vinculadas a la inteligencia. Tenía una conformación diversa: presidida por el jefe de la Secretaria de Inteligencia de Estado (en ese momento SIDE), e integrada por los Jefes de Inteligencia de los tres brazos de las Fuerzas y del Estado Mayor Conjunto. Esta Central era la mesa de planificación de las estrategias de inteligencia, un engranaje fundamental para el plan represivo del Terrorismo de Estado. La  puesta en marcha de la Doctrina Nacional de Inteligencia llevado adelante por la CIN, implicó el desarrollo de una planificación y la consiguiente articulación para producir, procesar y difundir la información de inteligencia. La Central cumplía un rol político, decidiendo sobre la estrategia militar de inteligencia y ordenando, a través de los canales técnicos, al resto de las áreas vinculadas a la materia (inteligencia). Esta “inteligencia operacional”, más vinculada justamente a la obtención y procesamiento de información, era desarrollada por las Unidades de Inteligencia, como fue el Batallón 601 (conformado como una unidad de apoyo al Comandante en Jefe) o el Destacamento 201 del Ejército (que dependía de Institutos Militares) quienes podían accionar paralelamente pero, en definitiva, no actuaban de forma dispersa sino bajo una coordinación centralizada en el CIN.

Comprender esta empresa no sólo permite conocer una pieza esencial del plan represivo de aquellos años (la inteligencia, sea en su planificación, producción, procesamiento o difusión), sino que, probablemente, sea una de las piezas procesales que permita demostrar la responsabilidad de los acusados. Es la primera vez que devienen involucrados por crímenes de Lesa Humanidad un conjunto de altos mandos del ejército vinculados con la inteligencia militar, pieza fundamental para el despliegue de la máquina del terror. Los archivos hallados permiten reconocer la inteligencia que se realizó sobre los y las militantes de la Contraofensiva Montonera en particular. El alcance que esta comunidad consiguió por fuera del territorio nacional, vehiculizando operaciones ilegales de la fuerza -secuestros, torturas, asesinatos- llevados adelante en otros países y la organización que la doctrina de inteligencia desarrolló, articulando, planificando y coordinando las acciones. 

Este jueves será la próxima audiencia y le tocará el turno a Verónica Almada, antropóloga especializada en archivística. Será la audiencia número 38.

Desde que comenzó el juicio ya prestaron testimonio decenas de familiares y militantes que participaron de la Contraofensiva Montonera; su aporte está permitiendo reconstruir las trayectorias de aquellos y aquellas que decidieron participar de esta operación, conocer sus historias, sus convicciones, su compromiso, el deseo de realizar la justicia social y la necesidad de hacer algo frente a tanto atropello, porque de eso se trataban sus vidas: dedicación, entrega. El esfuerzo de no perder ningún detalle porque en esta instancia todo importa. El silencio que recorre la sala cada vez que las palabras fluyen y vienen a recordar lo fundamental: acá estamos hablando de Resistencia y de personas de carne y hueso que se propusieron resistir a la más cruenta de las dictaduras que la Argentina conoció. ACÁ ESTAMOS, CONSTRUYENDO MEMORIA Y VERDAD, POR AQUELLOS Y AQUELLAS QUE MERECEN ESE ESFUERZO Y POR LA HISTORIA, QUE ES DE LOS PUEBLOS Y, TARDE O TEMPRANO, LOS PUEBLOS LA TERMINAN ESCRIBIENDO.

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