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SOCIEDAD Y DERECHOS HUMANOS

SI NO LLOVIESE ARDERÍAMOS

06/05/2016

Si los pueblos son los que cambian la historia, ¿cuál es la historia de nuestro pueblo? Es muy difícil contarla, sobre todo porque los hechos no se pueden reproducir, son parte del pasado. Si se pueden reproducir las interpretaciones sobre los hechos, puntos de vista donde la verdad pierde autoridad por discursos que se posicionan de igual a igual aunque sean antagónicos uno del otro.

Por Verónica Antonelli

Una fecha como la del 25 de mayo difícilmente se pueda contar diferente de lo que todos conocemos; pero tal vez sí encontremos ciertas analogías con nuestro presente que nunca es el mismo. En la semana del 18 de mayo el Virreinato perdía legitimidad tras la caída de Fernando VII en España y aquí las multitudes pedían la renuncia del Virrey. En el Cabildo se reunían los idóneos a tratar su destitución y la antigua junta propuso reimplantar a  Cisneros, ignorando la voluntad popular. Además exigió el escarmiento a sangre y fuego para las muchedumbres desbocadas en la calle, pero el jefe de los Patricios, Cornelio Saavedra, se reusó firmemente a reprimir al pueblo. El 25 de mayo de 1810 asume la Primera Junta, y entre otros Mariano Moreno, Secretario de Gobierno y Guerra dice “La fuerza y la violencia son la única base de la conquista que agregó estas regiones al trono español”. La Revolución de Mayo introduce así el interrogante por la fundamentación del nuevo régimen de gobierno, pasando de una legitimidad política de derecho divino, el rey, a un principio de soberanía popular. El problema básico y urgente era el de la representación: la ciudadanía. Entonces recurrieron a las bases del pacto social que otorga al cuerpo político un poder absoluto sobre todos sus miembros. En el que cada uno gobierna y es gobernado por sus individuos (libres e iguales) para constituirse como república. No la república actual del ejercicio de los tres poderes sino la cosa pública, el motivo que los convocaba fue la necesidad de fundamentar un gobierno legítimo y representativo de los intereses de los ciudadanos con soberanía popular.

Hace unos días, en Comodoro Py, nuestra ex presidenta decía, “Yo siento por un momento que el pasado nos ha atrapado nuevamente, y les propongo, con inteligencia, porque esto requiere mucha inteligencia, que seamos capaces de conformar un gran frente ciudadano”. Nos advertía que, si hay una crisis de representación, porque el poder ejecutivo traiciona la voluntad popular “tomen su bandera y defiendan ustedes mismos sus derechos”.

Si ya no gozamos de libertad e igualdad, es necesario recuperar la acción como sujeto político que defienda los intereses individuales como cosa pública, basada en un ejercicio compartido con un cuerpo político, que vuelva a poner en competencia los discursos por la apropiación de la legitimidad. De lo contrario la política avanza por el camino de la anticorrupción, lo cual anula la discusión sobre un proyecto de país, eliminándola como herramienta de transformación.

Según Alberdi, dijo French, aquel día de tormenta: “Si la lluvia, en vez de ser agua fuese plomo, más alto cantaríamos todavía. Esta lluvia es un regalo oportuno del cielo, para aplacar el incendio voraz que nos abrasa. Si no lloviese, arderíamos”.

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