Noticias

GÉNERO
Foto: Seba Miquel

VIVA! NOSOTRAS!

14/06/2018

Una marea verde que supo abrigarnos en el frío asfalto que nos contenía. Una marea verde que nos contagió la fuerza de una lucha que abrazamos ancestralmente, que sabemos sin sabernos desde antes, mucho antes de nosotras. Somos un plural transgeneracional, un plural que atraviesa los tiempos y los cuerpos, y nos encuentra allí, en la calle, peleando por lo nuestro, con el cuerpo nuestro como estandarte y como bandera.

Por Mara Fernández Brozzi

Deconstruirnos es la tarea. Multiplicarnos es la tarea.

Una valla real e imaginaria nos dividía, y lo seguirá haciendo. No teman, son sanas las grietas que nos ponen de un lado o del otro de la mecha. Es nuestra mirada sobre el mundo. Es la manera en la que lo sentimos. Y es el modo en el que lo luchamos.

El verde arrasaba la calle Callao. El frío perforaba los huesos. La sororidad se esparcía en el aire. Y allí nos vimos, entre mantas, frazadas, bolsas de dormir, gorros tejidos a mano. Allí nos vimos y allí nos quedamos hasta que fue Ley, a medio paso de serlo del todo, a unos escalones de más libertad para nosotras; este nosotras que viene de antaño y se quedará trascendiéndonos. Este nosotras que grita fuerte, ahora que nos escuchan, ahora que sí nos ven. Este nosotras que enseña y avasalla, porque el patriarcado se va a caer, se va a caer.

El verde dicen que es el color de la sanación, y ¡vaya si lo fue! En ese símbolo pañuelo rodeando nuestras gargantas, o nuestras cabezas, o nuestras muñecas. El símbolo pañuelo que supo identificarnos entre todas las multitudes, y nos cura, nos sana, nos ampara. Nos salva de las muertes de nuestras muertas en la clandestinidad de una pieza oscura, como única salida a nuestra decisión de no parir. Nos salva de la muerte irremediable cuando no tenemos los medios para costear nuestra determinación. Nos salva de la hipocresía que replica que toda maternidad es deseada y amada. Nos salva de ser un receptáculo de vidas. Nos salva de ser incubadoras ambulantes cuando no queremos serlo, cuando no deseamos serlo. Nos salva del absolutismo de un estado y una iglesia que pretenden conducir nuestros destinos, condicionar nuestros cuerpos, censurar nuestros anhelos. Nos salva. El verde nos cura de aquéllos que nos veían como meros recipientes de embriones, que sí o sí estaban destinados a que nosotras les diéramos forma. El fondo poco importaba cuando nos veían. No nos escuchaban. No nos miraban. No nos miraban. Nuestro fondo es la razón por la que decidimos seguir aullando, fuerte, enérgicamente, construyéndonos en la deconstrucción que decidimos atravesar. Nuestro fondo es la vehemencia que parimos en cada lucha que se levanta desde nosotras, por nosotras, en nosotras. Este nosotras que de manera colectiva, avanza, y ya no hay vuelta atrás. Y no la hay no porque nosotras ahora estemos decididas, siempre lo estuvimos. La lucha nos define y nos determina, desde antes de nosotras. No la hay porque ahora a ustedes no les queda más remedio que despertar y resquebrajarse, desde todas sus subjetividades, desde todos sus prejuicios, desde todos sus mandatos, desde todas sus erróneas construcciones. Ahora es su tiempo para estar donde tienen que estar, callar cuando deban hacerlo, y acompañar cuando haga falta. Ahora, ustedes, hombres y mujeres, seteados con las normas de un machismo insostenible, tienen la oportunidad de mirar, mirar y vernos, mucho más que empoderadas. Ahora Nosotras nos volvimos a parir. Presentes. Ahora y siempre!  

lanegradelsur.com.ar // info@negradelsur.com / suscripcion@negradelsur.com - Todos los derechos reservados - Sitio web creado por Ariel Tomás.