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YO SABÍA/ YO SABÍA/ A FACUNDO LO MATÓ LA POLICÍA

03/09/2020

Cuando dijimos Nunca Más, era Nunca Más. Facundo tenía 22 años, y la misma estructura opresiva y represiva de la Policía Bonaerense de siempre se llevó puesta la vida de otrx de nuestrxs pibxs.

Por Mara Fernández Brozzi

Un 30 de abril que lo vio por última vez, que tendrá las respuestas que nosotres aún no tenemos, sólo la certeza que la violencia institucional sigue siendo plaga y continúa actuando acorde a su condición. Una crueldad estructural, de raíz, que sigue intacta en innumerable cantidad de casos.

No se trata de remover a uno, dos, tres, cuatro o 100 efectivos implicados en hechos de violencia institucional, se trata de arrancar de cuajo la estructura de una fuerza de seguridad formada para matar, por la espalda o de frente, al pibx de gorrita por portación de cara, clase social, raza, género, ideología, etc., o desaparecer pretendiendo que siga imperando la impunidad de antaño.

La cobertura sobre el caso de Facundo hiere profundamente, la utilización política de lxs que siempre ejecutaron políticas represivas más aún. Un conjunto de heridas que hacen huella profunda en una vara que no mide cada muerte de la misma manera, ni cada desaparición en plena democracia pareciera tener el mismo peso. No es opinión, es observación minuciosa de una realidad que no muestra el crimen de la misma forma, depende quién muera, quién es asesinade, quién es desaparecide, las horas de aire o las broncas nacidas no tienen el mismo peso.

Tenemos hoy un Gobierno que nos merecíamos, por el que luchamos y militamos, resistiendo cuatro años de neoliberalismo explícito, y al que le debemos marcar más que a nadie el grito de NUNCA MÁS. Quien se asume como militante de las causas populares, cualquiera sea su cargo o posición en el arco político, desde un primer mandatario hasta un militante de base, debe, debemos, interpelar e interpelarnos ante los sucesivos actos de Violencia Institucional, no vale pararse en el medio, no valen los grises con las balas que van dirigidas a lxs nuestrxs, no vale la diplomacia, no vale la tibieza. Sólo cuenta ser consecuente con aquello que se dice que se es, y si no se es consecuente no es eso que se dice ser.

La situación es diferente a cuando nos desaparecieron a Julio López, donde la mano de obra desocupada operó para sembrar sangre en un gobierno que puso a los Derechos Humanos como cuestión de Estado, o cuando nos desaparecieron y asesinaron a Santiago Maldonado, donde el gobierno encubrió y condecoró a lxs mismxs que habían provocado el hecho, amparándolos y asegurándoles impunidad. En el caso de Facundo es otro el camino transitado, existe un gobierno que se puso firme con la investigación más allá que aún son muchas las preguntas sin respuestas que tenemos. Una cosa es decir no encubrir a ningún policía que esté implicado en la desaparición forzada de Facundo, y otra muy distinta es empezar a ver la profundidad de los constantes hechos de violencia institucional. No responden a individualidades, responden a una estructura, responden a una formación, responden a un modo de actuar que viene accionando de este modo hace años, no dejaron de ser lo que siempre fueron. El gatillo fácil, los abusos, los asesinatos, las torturas, la estigmatización y la persecución no cesaron. Entonces no alcanza con sancionar a algunos, hay que desmembrar de lleno un fondo que está podrido desde su nacimiento. No se modifica una situación de extrema crueldad y ensañamiento con la separación del cargo de algunos, y por otro lado salir a vociferar por los medios que las fuerzas actúan bien, porque sabemos que no. Las palabras tienen un peso enorme y quien se use de ellas para querer justificar o amainar responsabilidades es parte del problema y no de la solución.

Cristina Castro, la madre de Facundo fue recibida por el Presidente Alberto Fernández, en un gesto que trascendió las pantallas, no es para aplaudir, es lo que se debía hacer, pero a la vez conmueve la diferencia cuando se compara con el abuso y la instigación que sufrieron los familiares de Santiago por parte del gobierno de aquel momento. Pero Cristina también sufrió la irresponsabilidad de un funcionario del gobierno de la provincia ante la despreciable y condenable expresión diciendo que la perdonaba. Los súper héroes y heroínas no son aquellxs que se hacen autobombo sobre lo que deben hacer en todo caso, los súper héroes y heroínas son lxs anónimxs, como Facundo, que peleaba por Memoria, Verdad y Justicia, no sabiendo que un día esa misma consigna lo tendría a él como centro de ese pedido.

No valen menos que la bala que lxs mata, valen más que todos los silencios y “Complicidios” que hagan con la sangre de lxs nuestrxs.

 

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